No quiero medallas. Hambre. Hambre de pan, de frío. De dormir, de mirar. En el otro lo ví y lo sufrí. Mi pedazo comparto. No existe la palabra mío. Hambre de palabras. Toma. Tuyo.
Las palabras, palabras son, pero se las lleva el viento cuando dejan de interesarnos. Los hechos quedan guardados en los corazones. Deberíamos dejarnos de tanta palabrería y actuar. Besos!
se habla de tantas cosas..malas..que a veces..hablar de lo bueno...tiene ese efecto....aun asi..aunque no lo hables..se te nota...siempre...Felices Sueños...Amigo.