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LEE TAMARGO

CUANDO CANTAN LAS OLAS: Capítulo XXI

CUANDO CANTAN LAS OLAS: Capítulo XXI

Capítulo XXI
CUANDO CANTAN LAS OLAS

 

     Años después recordaría las palabras del viejo marinero:

 

   ...El Cantor de Olas silba entre las rocas y su eco resuena hasta que la luna se oscurece. Es duende, El Cantor de Olas, que te subyuga y eriza la piel última del alma, la capa de más adentro...

 

    Ahora era capaz de entenderlo, ahora que la fiebre del mar me había conquistado, embriagado, contagiado con su canción... Al final tuvo que ser así, le encontré frente al mar, tras una mirada neblinosa, mezclado, casi fundido con el horizonte gris, perdido entre la compañía de sus entrañables acantilados. Supe que el viaje de ida había terminado. Mi destino ahora quedaba así ligado por siempre a Claridades. Se convirtió en el hogar, de tanto buscarlo nos acogió como a un hijo pródigo, curando y fortaleciéndonos de las heridas. A su amparo, logramos equilibrar con intensidad las distancias que tiempo y silencio se ocuparon en separar. Es por ello que mi gratitud es eterna a la Bahía, nos descubrimos en Claridades. De igual modo, siempre formaría parte del mismo misterio insondable el por qué el abuelo obró así. Hasta el último día de su vida huyó y esperó. Esperó hasta morir  precisamente cuando por fin el viaje les conducía al reencuentro. Fueron mis propias manos las que lanzaron las cenizas de mis seres más queridos, repartidas en olas de espuma, grises, a la madre de los mares… Mi padre y el abuelo así lo habrían deseado. ¡Hay un océano vivo en Claridades!

  Cuando hablo de la Bahía me refiero a Claridades, para mí no hay otra. Cada día transcurrido desde que decidí venir y quedarme en la isla ha significado un paso hacia adelante, libre de ataduras y por eso he permanecido aquí. No vale la pena perder el tiempo en hablar de mí, no importa mi nombre, anduve toda una vida persiguiendo una leyenda y es por eso que estoy en Claridades. Antes siempre me disculpaba y buscaba razones para tratar de autoconvencerme, para aceptar que mi rumbo era el que ya venía marcado, pero cuando todo parecía fallar ella estaba ahí, hasta que surgió, por fin, salvadora. Sabía desde lo más hondo que aquel era mi lugar, que la Isla me atrapó o, quizás, la leyenda, las olas, una canción… Ahora que Patricia me ha anunciado la nueva vida que trae dentro de sí, la melodía del duende entre las olas me suena tan familiar que es entonces cuando Claridades se acurruca junto a mí, arropa los sueños y puedo entonces dormir, plácido, bajo su amplia noche estrellada, mecido por un leve rumor de olas

 

 

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F I N

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*De la NOVELA "El Cantor De OLas", (c) Luis Tamargo. -

http://soncuadernos.galeon.com/elcantordeolupdf.pdf

 

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2 comentarios

LeeTamargo -

...Gracias, Brisa, de verdad que tus palabras suenan a fresca brisa marina. Pues sí, con diálogos sería otra novela, pero en esta la narración por sí sola nos hace navegar tanto por sentimientos como por lugares. Escogí y preferí que así fuera, es cuestión de estilos. Desde luego empeño le puse, lo pasé bien escribiendo y creo haber conseguido transmitir al menos la belleza de esos parajes no tan ficticios, pues me inspiré en la realidad. Si eso sirve para pasar un buen rato leyendo la novela, creo que la travesía merece la pena.
Gracias por tus palabras de apoyo, amiga! TE SALUDO:
LeeTamargo.-

Brisa -

Lee, es hermoso lo que has escrito y combinado a las fotos y a la imagen de tú blog lo hacen aún más creible, como si estuviera leyendo un libro. Me ha gustado lo que expresas y como expresas los sentimientos. Utilizas un lenguaje sencillo y poético a la vez, dífícil de conseguir. Quizás y como supongo q lo que te interesa es un verdadero fedd-back, lo único q igual yo hubiera incluido es algún diálogo, pero supongo q entonces sería otro estilo y ya nos sería esta historia sino otra. Lee FElicidades! Lo has escrito muy bello. Un beso.
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