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LEE TAMARGO

MÁS QUE UN JUEGO

MÁS QUE UN JUEGO Si le llamaba ahora le molestaría, lo sabía. Se acercó al ventanal y sacó el teléfono móvil de su bolso, movida por un impulso espontáneo de despedida. Su figura desnuda se recortaba al trasluz de las cortinas y el tenue reflejo moldeaba sus contornos redondeados. Así la encontró Bruno al salir del baño, le pareció sublime, encantadora y, desde atrás, abrazó su cuerpo menudo en un gesto amoroso de protección.
-¿Qué haces? ¿a quién llamas?
-...Iba a comprobar si tenía llamadas! –ella se dejó besuquear en el cuello, mientras volvía a colocar el teléfono en su sitio.
Él siguió aferrado a ella sin cesar en sus arrumacos cariñosos y Vera se dejó mecer, quizás en exceso pensativa... Bruno aprovechó para retomar la conversación iniciada en la sobremesa:
-Díme, Vera, ¿lo has pensado ya?
Ella se giró, entregada aún entre sus brazos, y le miró a los ojos antes de hundir el rostro en su pecho. De nuevo volvió a mirarle cuando él la empujó con suavidad hacia el lecho...
-¡Bruno! ¿...otra vez? ¡Oh, Bruno!
Ambos rieron entre susurros y besos al tiempo que rodaban entremezclados con las sábanas revueltas.
Bruno era algo más joven que ella, aquel ejecutivo italiano venía demostrándole su fogosidad desde hacía varios años, cada vez que sus gestiones de negocios le traían al gélido invierno de Praga. Ella no era precisamente una mujer fácil, pero nadie mejor que una señora casada para conocer los motivos que la indujeron a dar el paso y convertir la habitación de aquel hotel en mudo testigo de sus apasionados encuentros. Hacía algún tiempo que había dejado de considerar sus casi veinte años de matrimonio y hoy, que se cumplía otro aniversario de boda, ni siquiera su propio marido se había acordado.
Para Nikolai Zabielin sólo existía una pasión: las paredes de su casa estaban plagadas de su huella con las fotos enmarcadas de sus eventos más destacados; las estanterías de su biblioteca rebosaban de numerosos volúmenes, auténticos tratados de ajedrez, manuales de estrategia, algunos de ellos con las jugadas maestras subrayadas; una vitrina en el salón mostraba los variados trofeos, nada espectacular sino pequeños premios de un aficionado, un buen y concienzudo aficionado que ponía los cinco sentidos y uno más en su juego predilecto.
Al principio, Vera le acompañó a las concentraciones, mientras fueron novios; aquella afición le venía desde la infancia y ella lo admitió como una parte integrante de su vida cuando se casaron. Después, los niños no llegaron, tal vez alejados por el enjudioso celo que su marido volcaba en aquel juego, ahora transformado en obsesivo y, así, se fue distanciando. La señora Zabielin no estaba dispuesta a compartir con aquel tablero de ajedrez su vida.
Nikolai no era mala persona, no, Vera le había querido. Pero los enfados se sucedieron cada vez con más violencia cuando regresaba tras una derrota y, cohibida por la tensión, ella llegó a temerle. Le tenía prohibido llamarle o distraerle la fecha de la competición y aquella mañana, como en anteriores ocasiones, el señor Zabielin marchó pronto para evitar interferencias que pudieran distorsionarle o distraer su concentrada atención en la partida. Era consciente de su nivel intermedio, lejano de las renombradas figuras que idolatraba; estudiaba las tácticas de los grandes en sus libros hasta aprenderlas de memoria, pero mantener aquel status suyo del montón requería de toda su exclusiva dedicación. Hasta ahora no había evolucionado del puro juego por placer de los comienzos en el colegio o en el bar al de los torneos municipales, por ello era tan decisivo el encuentro de aquella fecha que representaba el salto a la categoría interregional. Por ello mismo le pasó desapercibido un año más la celebración de su aniversario, aunque Vera tampoco le hacía ya hincapié sobre estos detalles. Además, ella no le beneficiaba con sus atenciones, si le notaba preocupado le atosigaba con obstinada insistencia porque se relajara y no lograba en él sino el efecto contrario, así que optó por centrarse en lo suyo, era mucho lo que se jugaba.
Sin embargo podía darse por satisfecho porque en aquella velada le tocó una jugada similar a la transcrita en una de las fases de un afamado certamen internacional que acabó por aprender de tanto tratar de descifrar. Sabía de cada movimiento y de las probabilidades de acierto en cada caso; rezó para que su oponente no optase por la pieza retrasada y, para su regocijo, así ocurrió con lo que rubricó el final con un jaque mate perfecto.
Regresó henchido de orgullo con el trofeo y una nueva categoría que defender, ávido por retomar el libro donde enfrascarse de la jugada que le había otorgado el éxito en aquella jornada. Cuando entró en casa llamó a Vera, sin obtener respuesta. Pegada al espejo del recibidor encontró una nota firmada por ella: “Salí a por tabaco”. Se dirigió como un autómata hacia el salón, abrió la vitrina y posó la copa del trofeo; luego buscó entre los manuales de ajedrez hasta dar con el que contenía la jugada que le valió el triunfo y, sonriente, lo releyó una y otra vez, ensimismado. De pronto a Nikolai se le nubló el gesto. Algo no encajaba... Cerró despacio el libro mirando al techo: Vera no fumaba...
Pero Vera volaba ya hacia Trento, acabó por aceptar la proposición de su amor italiano que, a pesar de estar sujeto en el asiento de al lado, le besuqueaba el rostro propinándole carantoñas que apenas lograba sofocar entre risas y susurros:
-...¡Bruno! ¡Oh, Bruno!


*"Es Una Colección de Cuadernos Con Corazón", (c) Luis Tamargo.-
http://leetamargo.mybesthost.com/masqueunj.jpg

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24 comentarios

LeeTamargo -

...Jajaja! Espero al menos que tú vuelvas, Imaginate... Aunque sea a leerme!
OK, GRACIAS: LeeTamargo.-

imaginate -

Me encantaría hacerte un comentario profundo e ingenioso de esos que tú me dejas a mí... pero sólo hoy la voz me flaquea... así que puedo decirte que yo también salí a por tabaco :)

saludos Lee

LeeTamargo -

...Lo hermoso de la literatura es esto, Mary: poder transmitir un mensaje con tus escritos. También es un acto mágico para quien lo descubre y así, por un instante sin tiempo, compartimos vida, enseñanzas y caminos... Soy yo quien debe de agradecerte tus atenciones tan valiosas, querida y linda amiga!
GRACIAS A TI:
LeeTamargo.-

_Mary_ -

¡¡Luis!!
El amor y la convivencia necesitan una atenciòn especial. No hay descuidalos ni un momento. Hay que alimentarlos a diario como a una planta... ¡¡Muy buen relato!!, cosas de la vida diaria, historias que superan la ficciòn.
Ya hace dìas habìa visitado "20 minutos", ha sido ahì de donde enlacè a otros de tus espacios y a tu fotoblog. Muy buena foto en Parìs y en un receso de intervenciòn quirùrgica.
Ya fui a votar, te deseo ¡¡Mucha suerte amigo querido!!, mucho valen, este y otros de tus espacios.
Saludos desde Mèxico, amigo querido ¡¡Suerte!!

LeeTamargo -

...Me alegro, (r)Agua! Se agradece tu lectura y tus palabras,amiga; eres bienvenida! OK, TE SALUDO:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

....Así es, Lyzzie, habrá que tomar nota de la lección para evitar una mala jugada!
GRACIAS A TI: LeeTamargo.-

(r)Agua -

Muy bueno el relato. Genial la resolución. Es un placer leerte.

Lyzzie -

Uix se me han puesto los pelos de punta leyendo la historia. En este vida hay que apostar fuerte por la personas que queremos y cuidarlas para que no se vayan de nuestro lado. Besos!

LeeTamargo -

...Cierto, Magda, de ahí la importancia de nutrirlo de atenciones para que no se marchite. Lo que pasa es que el protagonista estaba a otro juego y el amor no soporta el olvido... ¡Fue la reina quien dió jaque mate al rey!
OK, GRACIAS, AMIGA:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Pues eso es mucho, Polen, pues no parecen estar de moda (las sonrisas): ¡A mí me alegra tu visita!
BIENVENIDA: LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Te doy las gracias, Brisa, por tenerte como lectora y por apreciarlo así: ¡para mí ese es el mejor premio!
GRACIAS A TI: LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Así es, Corazón, no existe juego ninguno que se merezca perder lo que amamos. Compartirlo significa atender y cuidar lo que de verdad te importa.
OK, GRACIAS, AMIGA:
LeeTamargo.-

Magda -

¡Uf! sin duda hay prioridades en la vida, y para el protagonista no era su pareja de vida. Y así sucede tantas y tantas veces para hombres y mujeres, es una pena porque se pierden cosas y personas invaluables.
Bello relato, Lee.

Polen -

Al leer que había salido a por tabaco me has arrancado una sonrisa.
Precioso.
(Echaré un vistazo por aquí)

Brisa -

Leerte me serena y encima los relatos llevan premio... Gracias Lee, y un beso sonrisa

Corazón... -

Hola Lee, que alegría visitarte y encontrarme con otra lectura genial :)

Mucha razón lleva la moraleja de ésta historia. Sí amas algo hay que dedicarle todo nuestro cuidado y cariño. Hacer con gusto y demostrar lo que sentimos, por qué el amor es mágico, llega cuándo menos lo esperamos pero... puede irse sin que nos demos cuenta :(

Un saludo Lee, gracias por regalarnos estas exquisitas historias.

;o)

LeeTamargo -

...Moraleja, Grial, por tanto: ¡Dedícate al juego que amas de verdad!
GRACIAS A TI, AMIGA:
LeeTamargo.-

Grial -

No hay que dejar que nada nos obsesione, y si algo está por encima de los que amamos corremos el riesgo de quedarnos como Nikolai..
Buen post!
Un beso :)

LeeTamargo -

...Cierto, Ody: todas las adicciones traen sus consecuencias. Buena lectura, amigo!
OK, TE SALUDO: LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...No te equivocas, White, también lo publiqué en Atramentum. Gracias a ti, amiga, por tu atenta lectura!
SALUDANDO: LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Jajaja! No, Sandra... El ajedrez es un bello y formativo juego que no tiene culpa de nuestro descuido en otras áreas. Si quieres juega y aprende, pero no te olvides de querer...
OK, GRACIAS A TI:
LeeTamargo.-

odyseo -

Bonita historia que me recuerda los peligros del tabaco ;-))

white -

¿Es posible que haya leído este relato en Atramentum? Creo que sí, las primeras palabras ya buscaban en la memoria porque me encantó cuando lo leí y al releerlo más. Sigue con tus letras, son un magnífico regalo. Saluditos Luis.

Sandra -

Preciosa historia, Luis. Comencé y me atrapó. Menos mal que me avisas a tiempo: no se jugar al ajedrez y, precisamente, estaba muy entusiasmada por tener un buen juego y aprender de modo profesional. Tu relato me ha hecho cambiar de opinión. Creo que mejor sigo como estoy :-P
Un beso!
P.D.: ya estoy de regreso.
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