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LEE TAMARGO

CAMINOS DEL AIRE

CAMINOS DEL AIRE Aparentemente resultaba fácil, solo había que mentir. Y en verdad que fue relativamente sencillo poner fin y prescindir de las relaciones de aquellas personas que ocupaban puestos de trabajo ahora incómodos para la Compañía, a raíz de la fusión reciente, sin importar ni entrar a considerar lo complicado de las vidas de quienes hasta el día anterior habían sacrificado la suya para salir adelante. El provenía ya de otras guerras similares y, en ese sentido, su experiencia se había enriquecido con el ácido sabor de la inmisericorde ambición y el demoledor poder de las opresoras armas que permitían ejecutar el daño. Sí, no es difícil acorralarle tras casi tres horas de reunión y, una vez arrinconado por el acoso incesante, el propio subordinado es quien implora piadosa clemencia; o bien desata su primitivo instinto agresivo, al salir en pos de la natural defensa de su ser, y arremete en bruscos gestos de violencia incontrolada que pueden utilizarse en su contra. Tal era la estrategia diseñada y ya había tenido ocasión de comprobar que aquella trampa nunca fallaba.
La nueva Compañía se encontró de repente con un excesivo volumen de empleados y, si bien el número de productos y cifras igualmente dobló su economía, tal ingente cantidad de personal avalado por años constantes de trabajo resultaban caros para los propósitos de crecimiento previstos por la nueva Directiva, más partidaria de ahorrar en indemnizaciones aún a fuerza de manipular con provocaciones y amenazas para alcanzar el objetivo perseguido. Tal era su misión en la nueva empresa y en ello iba su trabajo, así que había estudiado despiadadamente el modo y el momento preciso para que su ataque sobre el empleado causase el impacto deseado.
Tampoco resultó difícil después añadir al informe de la reunión que el empleado empuñó el bolígrafo, beligerante, hacia el rostro del Gerente, al tiempo que le propinaba una desaforada colección de insultos. No hubo otro remedio ni reacción más apropiada que obligarlo a abandonar la sala. Luego, a este hecho añadió la falta grave de no asistencia a aquella otra reunión de trabajo de la que ni siquiera hablaron. Fueron suficientes motivos para abrir un expediente disciplinario y, de este modo, hacer efectiva la sanción que interesaba a la empresa. Se había planificado desde altas esferas y no podía fallar. El empleado, despojado de sus armas más razonables, insatisfecho y desesperanzado, terminaba por sucumbir a la tensión acumulada. Y él era el ejecutor ideal, cumplir su tarea sin escrúpulos le abriría un hueco en la jungla o, tal vez, encumbrarle.
-Uno menos! –se dijo y suspiró hondo, nervioso, pues tanta dedicación al desprecio no mantenía por mucho tiempo el alivio esperado. Gracias a estas medidas de limpieza las redes comerciales se reciclaban actualizándose, aunque nada garantizaba el límite a semejante desenfreno y, era sabido, que sin subalternos sobre quien ordenar ni siquiera su propio puesto tenía sentido.


Siempre es duro comenzar de nuevo y más aún finalizar la obra sin pretenderlo, sin buscarlo ni haberlo siquiera imaginado. Sin embargo, para él una vida nueva había comenzado. Obligado por los inesperados acontecimientos aún no había podido asimilar el amargo trago de su despido, injusto, brusco y premeditado. Arrastró sus pasos pesados en la noche lenta, solo iluminada por las farolas que jalonaban el regreso a casa. Se desvistió, autómata, en un intento vano por despojarse de todo atisbo que recordase la azarosa situación recién atravesada. Lanzó el bolígrafo, el maldito bolígrafo sobre la mesa y, desnudo, se sentó con la cabeza entre los brazos queriendo reflexionar, harto y sin conseguirlo. Su mujer y el pequeño hijo seguían siendo el todo, pero ahora también representaban lo único por lo que seguir y a lo que aferrarse. Ella lo observó callada y lo dejó a solas, apartando al niño para que no ahuyentase al tiempo necesario, el instante de dar la bienvenida al nuevo camino hallado.
Con el rostro sumido entre las manos puso fin a aquella oscuridad y, recogiendo el bolígrafo, comenzó a escribir. Escribió toda la noche entera, sin pausa. Y al día siguiente también y al otro. De noche y de día continuó escribiendo; durante tardes interminables repasó con frenético ahínco, casi apasionado, lo escrito. Volvió sobre sus pasos para rectificar y consolidar arreglos nuevos, la palabra justa, la frase adecuada... Lo tituló “Caminos del Aire” y, al acabar, descansó en el extremo de la mesa del comedor durante meses, condenado al polvo del olvido en la esquina del abandono. Fue ella quien lo rescató para mitigar la pena, fiel a su feliz idea.
Por eso, cuando se dio a conocer el ganador del Gran Certamen Literario su nombre brilló con luz propia. A partir de entonces, los “Caminos del Aire” marcó un hito de referencia en la narrativa de actualidad y, aunque no era de los premios más remunerados, su categoría profesional lo consagraba entre los grandes. Al concluir la rueda de prensa esquivó los flases y autógrafos, abandonando el hotel por la puerta del personal. Junto al taxi que aguardaba, una pequeña gitana mendigaba...
-Toma, muchacha! –dijo y le regaló el bolígrafo, tendiendo la mano.
El taxi arrancó suave, perdiéndose entre las hileras de farolas que abrían el camino a su paso.


*"Es Una Colección de Cuadernos Con Corazón", © Luis Tamargo.-
http://leetamargo.mybesthost.com/elpremio.htm

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21 comentarios

LeeTamargo -

...Esos nos pasa a muchos, Sabbat, y nos sigue pasando. La realidad puede resultar más cruda, pero también más gratificante...
SALUDOS, IMAGINATE:
LeeTamargo.-

sabbat -

Recuerdo que la primera noche que escribí me pareció que había escrito durante una noche entera pero sólo fueron unas horas y no me dieron ningún premio :)

un beso

LeeTamargo -

...Cierto, Gabriela, la dignidad siempre será tema de actualidad. Si resulta infravalorada significa que necesitamos otro trabajo donde poder desarrollarnos.
OK, SALUDANDO:
LeeTamargo.-

angel -

Hola Lee, paso a dejarte un saludo y para avisarte que he subido ya los poemas correspondientes al mes de agosto. Espero te gusten.
Angel

Gabriela -

por fin pude entrar!!! es que no me dejaba terminar de leer... en fin, a lo nuestro:

la dignidad (estoy con ese tema vio?) se ve reflejada en muchos casos, y es bueno poder zafar de aquellos espacios en donde no somos valorados. Tu historia de hoy deja muchas enseñanzas, pero la mas valiosa de todas es la del autorespeto..
Me ha llegado profundo...

LeeTamargo -

...Tampoco está nada mal tu sitio, Alas rotas, muy original tu diseño. No puede molestarme, amiga, ¡eres bienvenida, cuando tú lo desees! NOS LEEMOS:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Sí, Magda, más pena debe darnos la falta de sensibilidad de quienes disponen de vidas ajenas. El protagonista sabía lo que quería y el amor de su familia era una de esas cosas, tal vez lo único en momentos tan delicados...
GRACIAS, AMIGA:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Gracias, Luna, ya sabes que nuestra admiración es mutua, amiga! TE SALUDO:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Cierto, Corazón, eres escritor mientras escribes y no hay nada comparable a esos momentos tan creativos. Luego si viene el reconocimiento mejor, pero no cabe duda de que al protagonista le ayudó su vocación para cambiar las tornas del destino al que otros sin escrúpulos le abocaron...
El relato tiene dos títulos en realidad "El Premio" ó "Caminos del aire": tal vez en eso radique el triunfo, en que no lo hizo pensando en ganar ningún galardón sino desde el centro de su hondo sentir...
OK, GRACIAS A TI:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Sí, hay días de esos, Lyzzie, aprovecha para escribir... ¡Gracias por acercarte, amiga!
SALUDÁNDOTE: LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...Espero que el tópico no sea el que te despidan de cualquier modo, Onice, porque además de real resulta crudo.
Si contribuí a que regresaran tus sentimientos, amiga, ahora no los dejes escapar!
OK, GRACIAS: LeeTamargo.-

Alas rotas -

Me encantò leerte.. interesante espacio.

Espero que no te moleste que te adopte.

Magda -

Que pena, no volvería a escribir :(

Que importante es darse cuenta que la vida no empieza ni acaba cuando se realizan actos injustos en una persona. El protagonista lo supo.
Quiero destacar a la gran compañera, un extraordinario personaje.
Excelente, Lee.

lunaaaaa -

LEE....si ya te admiraba...ahora lo hago aún más...Un Beso con admiración....Amigo

Corazòn... -

¿Sabes Lee? a veces en esos momentos de soledad, de tristeza, de coraje, que bien nos viene escribir, sì, creo que desnudamos el alma, ponemos el corazòn y se quedan en esas letras. Còmo creo le sucedio a este hombre que no ha reparado en dejar sus textos olvidados, que bueno que llego ella a rescatarlos si no no hubiesen sido conocidos y premiados. Seguramente para èl era lo de menos, pues era suficiente lo bien que le hicieron sentir en su momento :)

Una historia bella, como siempre Lee, gracias. Saludos amigo!

;o)

Lyzzie -

Lo siento...hoy no me salen las palabras...

Onice -

Preciosoooo...Aunque parezca muy topico, es real como la vida misma, verdad?.Lecturas como está, hacen que vuelvan a mi los sentimientos. Gracias.

LeeTamargo -

...Así es, Gemuina, o debería ser. Porque luego viene la realidad y en nombre del ahorro eliminan el sustento e ilusiones de familias enteras.
Este relato se centra en los modos utilizados y en la esperanzadora máxima aquella de "no hay mal que por bien no venga"... OK, SALUDOS:
LeeTamargo.-

LeeTamargo -

...También lo comprendo, Noemí, porque me sucedió y lo sufrí: la primera parte del relato es autobiográfica. La segunda no ocurrió exactamente igual, logré encontrar otro trabajo, que también es un gran triunfo. Pero siempre escribí y, durante ese trance, escribir me sirvió de gran ayuda para volcar la creatividad que no pude demostrar de otro modo...
GRACIAS A TI:
LeeTamargo.-

Gemuina -

Tratos superficiales con las personas del trabajo, muy fácil el mentir con la actitud que no se les tolera, pero mejor acostumbrarse a decir lo que nos incómoda con educación.
Saludos

noemi -

Yo comprendo ese ambiente de pelea, de decalificación, de chapucería. Esas presiones. También comprendo la zambullida al mundo de la escritura, o la lectura. De un lado no eres nada para nadie, en el otro se expresa tu centro.
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