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LEE TAMARGO

Capítulo I: EN LA ESTACIÓN

Capítulo I: EN LA ESTACIÓN

     Si existía alguien capaz de encajar con la certera expresión de un muchacho normal ese era Lucas, eso es lo que había sido siempre. Incluso esta definición quedaba mejorada en muchos aspectos y, sin riesgo de error, se podía afirmar que se trataba de un muchacho excepcional.

-Excelente... –exclamó don Ramón cuando acabó de leer el texto que Lucas había presentado a un certamen literario de la región- Tienes fuerza.

  Para un profesor de Literatura de instituto como él eran pocas las ocasiones en que podía toparse tan claramente con unas habilidades tan cercanas al talento. Le animó en este sentido:

-Eres un hombre de letras, el curso que viene tienes que estar conmigo –apostilló don Ramón, enarcando las cejas por encima de las gafas.

  Fue un giro inesperado para el muchacho que, aunque no tenía decidida la inclinación futura de sus estudios, sus intenciones tendían por inercia más bien hacia las ciencias, la medicina lo más probable. Sus padres acataron con entusiasmo la nueva dirección que tomaba el rumbo de Lucas, ante tal acúmulo de halagos que el profesor le prodigaba; no podían recibir mejores augurios, bajo su tutela. Don Ramón acogió con responsabilidad el compromiso de asesorar al muchacho y aleccionarle con ánimo y seriedad.

-Cuando acabes los estudios prepararemos juntos la tesis –planificaba don Ramón, implicándose en el proyecto.

  Los contactos con el profesor se hicieron más habituales y, cuando Lucas marchó a la universidad de Valladolid, la visita a don Ramón era de obligado cumplimiento cada vez que regresaba a casa. Lucas le mostraba sus trabajos a cada regreso; don Ramón corregía, aconsejaba, sugería cambios, sustituía unos signos de puntuación por otros, ensayaba opciones nuevas, otros enfoques, trataba de evitar repeticiones, de mostrar un modelo, servir de ejemplo.

   Para Lucas, sin embargo, aquello también representaba un viaje al encuentro con la novedad, la oportunidad de salir del cascarón del hogar paterno, de ampliar horizontes y experiencias, la posibilidad de la aventura, la libertad.

     El tren resopló todo cuanto era de largo antes de entrar en el andén y, desde las curvas amplias, podía ya distinguirse la mañana de Madrid. Asomado en la ventanilla, Lucas contempló los cuerpos adormilados de sus compañeros de viaje, contorsionados en lamentable postura de cansancio sobre los asientos. Se prestó raudo para prepararlos el despertar. Primero acarició con los dedos, suave, la cabeza de Raquel...

-¡Ea, venga, estamos llegando! -ella ni se inmutó, tan sólo mostró un gesto inconsciente de disgusto y fatiga mezclados.

   A Raquel la conoció aquel mismo verano. Iba de paseo una mañana por el puerto y una chica se acercó para preguntarle dónde se hallaba cierto lugar turístico de renombre que él, sin dudar, explicó con todo detalle. Incluso se prestó para acompañarla pues casualmente también iba en esa misma dirección. Una sonrisa de complicidad por parte de ella le indicó que no lo tendría difícil y allanó el comienzo. Pasearon toda la mañana y supo embelesarla contando historias y curiosidades de la ciudad que tanto conocía. Le gustaba cuando ella sonreía, su boca era grande y bonita, y abría mucho los ojos cuando se sorprendía. Esa misma tarde ya se besaron en la playa y Lucas sintió que algo fuerte se apoderaba de sus sentimientos, era bello de sentir y reconocía estar enamorado. Además podía afirmar casi con total certeza que ella sentía lo mismo hacia él. Fue aquella una semana plena de felicidad por el descubrimiento, ambos se deleitaron de su compañía hasta que llegó el día de su partida. Raquel era de Madrid y había venido de vacaciones al norte, a casa de su tía en la ciudad, pero debía regresar a la casa del pueblo con sus padres. Al finalizar el mes marcharían de nuevo a Madrid, donde residían habitualmente. Lucas vio empañarse con su partida la ilusión de aquellos intensos días vividos en su grata compañía, no estaba dispuesto a dejar esfumar aquello como una vulgar nube de verano y, sin meditarlo demasiado, se acercó hasta el pueblo donde ella acabaría el resto de sus vacaciones. No fue difícil encontrarla en las calles de esos pueblos chicos del norte donde casi todos se conocen y se felicitó por ello cuando Raquel abrió sus enormes ojos redondos ante la sorpresa del reencuentro. Ella no salía de su asombro cuando Lucas le mostró el lugar donde había instalado su caseta de campaña, una zona verde de arbolado a la orilla del río, próxima a la plaza central del pueblo. No le cabía duda alguna de que Lucas iba en serio con aquella disparatada muestra de amor. Aquella tarde ella se entregó por primera vez al amor y Lucas decidió que la historia continuaría de ahí en adelante, a pesar de aquella obligada despedida.

   Fue al mes siguiente cuando en una extensa llamada de teléfono Raquel le contó que estaría sola durante dos semanas en su casa de Madrid pues su padre marcharía de viaje; era separado y ella nada más tenía otra hermana, ya casada, que tenía casa propia casa y con la que apenas mantenía relación. Lucas manifestó entonces su intención de acercarse hasta Madrid, idea que fue bien recibida por ella. Su relación resultaba explosiva y se extendía como la pólvora, hasta la misma Raquel dio un paso de gigante al decidir abandonarlo todo e irse a vivir con él al sur, donde Lucas tenía previsto seguir sus estudios. Aquello para él representó la prueba ineludible de que ella le tomaba en serio y estaba dispuesto a asumir la responsabilidad de compartir una vida nueva junto a ella mientras acababa la carrera en la universidad.

   Regresaban desde la meseta, Lucas había recogido los últimos pertrechos que le quedaban en Valladolid y ahora entraban a Madrid, donde habían de andar listos para no perder el tren que les llevaría a Granada, su inmediato destino. Los otros dos acompañantes eran Magda y José, una pareja que conocía a Lucas de Valladolid y que, a última hora, se les habían pegado en el viaje con ánimo de cambiar el frío castellano por el atractivo del sur…

 

 

 

 

 

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http://leetamargo.blogspot.com

*"Donde el río regresa", es una Novela original de (c) Luis Tamargo.-

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1 comentario

LeeTamargo -

*NOTA del Autor: ¡Vaya!...
(Modifiqué el Capítulo y dejó de ocupar el primer lugar. Al tener que modificar el resto, para guardar el orden, se perdieron todos los comentarios). Lástima...

LeeTamargo.-
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