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LEE TAMARGO

Capítulo IV: NUEVO DESTINO

Capítulo IV: NUEVO DESTINO

     El teléfono sonó con intempestiva estridencia cuando se disponía a entregarse a su cotidiano ritual del baño, casi agradeció que lo hiciera antes de haber entrado en la bañera. Al otro lado la voz aguardentosa del inspector Ferdinand le inquiría con ese tono que tanto le intrigaba cuando se dirigía a ella empleando aquella anacrónica expresión infantil…

 -¿…No interrumpo, verdad, niña?

 -Dígame.

 -Verá, Lucinda… -sólo el inspector francés era capaz de tratarla de usted y como una niña al mismo tiempo; paradojas del idioma. Enseguida supo que se trataba de buenas noticias, porque así sólo la llamaban los más allegados, los amigos y la familia de España.

   Las palabras del Jefe de la Gendarmería Central no podían ser más halagüeñas. La operación policial que ella misma había provocado le dejaba un balance de lo más positivo: se había desbaratado una importante red de tráfico de droga internacional. El chino era una de las cabezas principales, habían detenido a Argos, el gigante negro, que no era más que un mero ejecutor, así que se imponía que ella desapareciera del campo de la batalla. Había logrado inmiscuirse durante aquellos tres años dentro de la organización, aunque en una leve capa de la superficie exterior. Obligada por las nuevas circunstancias a acabar con la vida de uno de los cabecillas, se convertía en un punto vulnerable que obstaculizaba el seguimiento de la operación; hasta ahí llegaba su misión. Acogió con agrado el fin de su estancia en el país galo, por fin regresaría a casa, dejaría de ser la agente Dafne para recuperar su verdadera identidad… Por fin ella misma, por fin Lucinda.

  Lucinda dejó caer la toalla, sin soltar el auricular, mientras introducía un pie en el agua. Aún siguió escuchando más sorpresas de boca del inspector francés. La destinaban a casa con el pretexto de un nuevo caso todavía por desentrañar: la desaparición de la señora Le Notre, dueña de una extensa cadena de almacenes de alimentación. Los familiares de la desaparecida habían solicitado la investigación, acuciados por afrontar los desórdenes legales que ocasionaba la ausencia de la principal propietaria que, ya de avanzada edad y afincada en España, no daba señales de vida en los dos últimos años.

   Pero la mejor noticia que Lucinda pudo recibir fue el anuncio de unas merecidas vacaciones a partir de la mañana siguiente, después de escuchar los halagos y felicitaciones del inspector que aprovechaba la ocasión para despedirse y manifestarle su contento y satisfacción por la labor discreta y de seria profesionalidad que mantuvo en todo momento entre ellos.

   Lucinda brilló de emoción por un instante ante tanto derroche de atenciones. Los franceses eran inigualables para eso, reconoció. La ocasión se presentaba oportuna para acercarse a visitar a su padre, a quien no había vuelto a ver durante todo este tiempo.

 -…El billete de avión que sea para Madrid, inspector, del taxi me puedo encargar yo, ¿le parece?

 -No habrá inconveniente, niña, mañana lo tendrás ahí junto con tus cosas…

   Lucinda aceptó la expresión esta vez con agradecido reconocimiento por el caballeroso trato dispensado por Ferdinand, su superior francés. Ya con los dos pies dentro de la bañera ultimó los detalles del equipaje. No podía acercarse a su ático, acordonado ahora por los agentes que trabajaban en el caso, así que aquella noche dormiría en la casa de una compañera y, a la mañana siguiente, le traerían sus pertenencias personales. Tendría tiempo de prepararse para su vuelo del mediodía. Lucinda trató de corresponder y devolver un cumplido agradecimiento, pero la risa aguardentosa de su ahora ex-jefe rompió el nudo de emoción con un distendido: “¡Suerte, niña!”, al que ella correspondió con un breve “¡Salut!” de despedida que la devolvió a una realidad más sosegada.

    Ahora sí, Luz se dejó hundir hasta el cuello en la espuma que amenazaba con desbordarse de la bañera. Parecía flotar, casi volaba ya hacia casa… Se imaginó que también su padre, el inspector Ródenas, iba a alegrarse mucho después de aquellos últimos tres años en el extranjero, que tendría tantas ganas como ella de volver a encontrarse con su Lucinda.

 

    Tardaron poco menos de una semana en cotejar todos los datos, hechos y pruebas para comprobar que aquel pianista italiano no encajaba en ninguno de sus rompecabezas. Al inspector francés le costaba creer que la casualidad jugase un papel tan preponderante en ciertas circunstancias. Nada ligaba a aquel músico en paro al grupo del chino y del gigante Argos, salvo la posibilidad de un contrato de animador musical en su local nocturno, aunque sin la firma que cumplimentara su efectividad. Y sí, las coincidencias existían, como podía constatar, hasta el punto de contribuir a su presencia casual frente a la puerta de la agente Dafne. Una vez se aseguraron de todos los cabos atados optaron por devolverle a la libertad.

 

 

 

 

 

.

 

*”Una señal de Luz”, es una novela original de © Luis Tamargo.-

http://leetamargo.blogspot.com

 

¡ FELIZ LECTURA, AMIGOS/AS !

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12 comentarios

LeeTamargo -

...Sí, Trini, vendrán más casos, nada está quieto ni se queda igual y hay que tener los sentidos afinados. El baño es entonces uno de esos pequeños placeres que nos redimem de la fatiga cotidiana y que nuestra protagonista convierte en un ritual; además de una necesidad, por supuesto. Gracias, amiga... TE SALUDO:
LeeTamargo.-

Trini -

Creo que Lucinda-Dafne debería de disfrutar de ee baño, porque me temo que en adelante tendrá que resolver nuevos casos que le restarán tranquilidad.

Un abrazo

LeeTamargo -

...Te agradezco el detalle, Makiavelo John, llegas a tiempo. Nunca es tarde, amigo... GRACIAS:
LeeTamargo.-

Makiavelo John -

Lee, voy algo retrasado en la lectura. Estoy procurando ponerme al día...

Saludos.

LeeTamargo -

...Gracias por la lectura, Mariana, y por el entusiasmo. Sí, a leer y esperar, que continuará...
GRACIAS A TI: LeeTamargo.-

Mariana literaria -

Bueno, me encanta esta propuesta. Ahora, a esperar el capítulo 5!!!

LeeTamargo -

...Ante todo darte las gracias por plantear tus dudas: Renato no es normal, White, empezando por ahí. Efectivamente está más que desesperado, sin blanca ni futuro (la empresa que le había contratado quebró). El casero le recomienda un "trabajito especial" propio de los desesperados (como es asesinar a alguien por encargo, algo que no debería sonarnos a nuevo ni a inverosímil en estos tiempos nuestros, aunque hay que reconocer que no es normal, por supuesto) y el músico, que conoce París, va y se atreve, porque supone hacerse con una "pasta". Ni que decir tiene que el casero era un personajillo de cuidado, claro está, conocedor de los barrios bajos y de las peores artes, que con semejante
proposición sólo busca el interés propio, cobrar su parte, sin remordimiento alguno además por corromper a las personas.
Bueno, hasta aquí, dudas razonables, White, porque el paso de normal a asesino no es muy comprensible si lo enfocas en términos "normales", pero estamos en una ficción novelesca, no podemos perdernos en elucubraciones psicológicas. No busques excesivas explicaciones ni detalles, porque Renato apenas es el caso, el primero, que sirve de pretexto para situarnos ante
la agente detective que trabaja en el extranjero y va a regresar a su país con una nueva misión que resolver. No quiero
destripar antes de tiempo la historia, pero tiene algo que ver con esa particular habilidad de la protagonista para resolver los casos casi sin hacer nada. No te compliques con explicar el primer capítulo, ni te embarulles con los detalles superfluos, que no importan, White, porque el hilo de la historia sigue hacia adelante, no ha hecho más
que empezar... Disfruta cada parte que verás que obedecen a un sentido. No sé si te sirvió mi orientación (que no es buena señal explicar lo escrito), pero te agradezco que me preguntes cada vez que no entiendas algo o te sientas perdida. Al fin y al cabo es la oportunidad que la red nos permite y que hacemos bien en permitirnos. Gracias a ti, por leer y preguntar, amiga...
SALUDÁNDOTE: LeeTamargo.-

white -

Me surge una duda después de leer estos primeros capítulos: Renato acepta asesinar a alguien que no conoce, debe estar desesperado para llegar a ese punto, pero no lo veo, bien es verdad que hablas de que se le acaba el dinero y no encuentra trabajo de músico, pero debería estar totalmente desesperado para ir a Paris en busca de alguien del que no sabe nada y la marcha a Paris tras un nombre que le da su casero, sin más, no me parece muy verosímil.
Quizás deba relerlo para encontrar las explicaciones que me lleven a entender que alguien normal, de repente, se convierta en asesino.
Por lo demás me parece un buen comienzo, espero más.
Saludos

leetamargo -

...Siempre he pensado que en literatura el ahorro no está en evitar palabras completas ni en saltarse capítulos de lecturas. Va a ser lo mejor, amiga Ocasiones, una novela ha de empezarse a leer desde el principio... GRACIAS:
LeeTamargo.-

Ocasiones -

Tengo queempezar porel primer capítulo, porque este me ha encantado.
Buena pluma!
Un beso:
Ocasiones

LeeTamargo -

...¡Cuánto tiempo, White! Me alegra mucho volver a encontrarnos. Gracias, amiga, nos leemos...
FELIZ LECTURA: LeeTamargo.-

white -

Después de mucho tiempo encuentro momentos para volver a las letras amigas, me he impreso los cuatro capítulos para poder leerlos en esos ratos perdidos que añoro tanto.
Un saludo.
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