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LEE TAMARGO

SIEMPRE AMIGOS

SIEMPRE AMIGOS

Tampoco esa mañana le costó madrugar, a pesar de que era su última semana en la biblioteca. Durante más de veintinueve años no había faltado jamás a su puesto de trabajo, ni una enfermedad ni un momento siquiera de perezosa desgana se cruzaron en su camino o por su mente. Si bien recordaba la dureza de los comienzos, acostumbrado a otros quehaceres donde la fuerza física predominaba y a ir dando tumbos también de un trabajo temporal a otro, pronto se le hizo cómodo el ritmo cuadriculado, pero armónico de su horario cronometrado en la biblioteca. A decir verdad, para nada sospechaba que aquella ocupación se convertiría al paso de los años en la estabilidad definitiva, gracias a ella pudieron hacer realidad sus proyectos de familia. Aunque no tuvieron hijos, adquirieron una hermosa casa que Emily se ocupó gustosa en tener siempre bien arreglada, tan limpia y presentable que “si les visitara la misma realeza de nada habrían de preocuparse”, ejemplo con que solía ella misma defenderse de los continuos intentos de su marido por convertirla en un anexo del trabajo.
-...Libros, libros, ¿acaso vas a ofrecer sólo eso a las visitas?
Sin embargo, las visitas no sólo no resultaban escasas sino que podía afirmarse que no existieron. Les bastaba, no obstante, con su ordenado círculo repetitivo de conductas vitales, de casa a la biblioteca y vuelta a lo mismo; algún paseo o excursión, en aisladas ocasiones, y otra vez de regreso a la inflexible rutina del hogar. Después de toda una vida, ahora Theo veía llegar el trabajo a su hora final, al viernes siguiente ya estaría jubilado, precisamente ahora que más necesitaba distraerse con una tarea, ahora que faltaba su esposa y el único tiempo que sobraba lo acaparaba su ausencia.
El año anterior Emily le dejó para siempre tras una larga convalecencia de la que no logró recuperarse. Primero empezó con ligeros mareos hasta que terminó por perder la memoria por completo, ni a él le reconocía, así que Theo se vió obligado a recurrir a un sanatorio donde atendiesen a su esposa como era debido. No era lo mismo salir del trabajo y estar con ella, antes de regresar a casa, pero al menos le hablaba y, aunque ella no atendía, a él le confortaba su sola presencia. Sin embargo, ahora le asustaba enfrentarse a todo el día por delante, sobre todo ahora que había adquirido un ritmo metódico de vida, desde luego no era el mejor momento para empezar de nuevo y tampoco tenía el ánimo dispuesto para ello.
Desde la desaparición de Emily lo pensó muchas veces, no quería tener un final así, perder el puro entendimiento le parecía lo más horroroso que podía sucederle a una persona. Él vivió a su lado en sus últimos momentos y lamentaba los estragos de la enajenación, todo el bagaje cultural del ser humano se borraba sin remedio ni futuro. Tampoco es que en su juventud destacara en sus estudios, pero aquel puesto de bibliotecario le había ayudado a ganarse el jornal y, además, le había propiciado una cultura nada desdeñable que atesoraba con merecido orgullo.
Primero en los ratos libres, luego llevaba las lecturas a casa y las devolvía como un estudiante inscrito más. A su esposa no le desagradaba la idea de que él leyera casi como si devorase los libros, le atraía su avidez de conocer, sólo se mostraba adusta ante la insistencia por transformar su salón de estar isabelino en una habitación plagada de sosas estanterías repletas de libros. Ahora, sin embargo, Theo dio por fin rienda suelta a su sueño y cuando volvía del trabajo podía sentarse en su salón rodeado de los clásicos del saber de todos los tiempos, ella si viviese se lo disculparía. Su vida se había convertido al final en un ir de la biblioteca a otra, pero tal era su deseo y felicidad. A veces buscaba durante horas hasta hallar el manuscrito referido por la bibliografía, entonces su satisfacción era inmensa, aprovechaba cualquier instante de calma para leerlo en la mesa de su trabajo. En una ocasión la búsqueda le llevó varios meses hasta dar con un ejemplar empolvado por el que recibió las felicitaciones de sus superiores, se trataba de un volumen único de considerable valor que enseguida pasó a la sala de personalidades ilustres, mejor que en la de atención al público. Sobre todo por las tardes, cuando marchaban los más jóvenes, gozaba de una mayor oportunidad para dedicarse de pleno a sus libros.
Sin embargo la preocupación le rondaba desde hacía ya semanas, desde que una tarde se topó con un cliente que le preguntó por un título, mientras rebuscaba entre los estantes de la biblioteca. No había nada de extraño en solicitar una lectura juvenil si bien quien se lo pedía iba ataviado de pirata... Lo volvió a encontrar algunas tardes más junto a otro acompañante, revolviendo entre los libros de aventuras, pero no quiso prestarles más atención de la debida. Además andaba muy enfrascado en la lectura de “La Batracomiomaquia”, una joya que se había regalado él mismo para celebrar su jubilación como más le gustaba y que pensaba continuar en casa.
En aquel su último día de despedida le distrajo el tono elevado de las voces detrás de los estantes. Se acercó para reclamar el silencio apropiado que debía respetarse en aquel lugar, a pesar de que la sala de lectura estaba vacía... Esta vez fue el acompañante del pirata el que habló:
-¿...No me diga que no sabe quién soy?
-Por favor, señores, hablen más...
-Pero a mí sí, ¿no?... -le interrumpió el vozarrón del pirata- ...Pues claro, hombre,...Jhon Silver! ¡El mismo! ...Le presento a mi amigo, el capitán Nemo! ...¿A que ahora sí?
-...Miren, señores, no sé si... -Theo balbuceaba, arrinconado en una esquina de la biblioteca tratando de poner en orden sus aclaraciones ante un par de hombretones que no parecían tener intención de atender a razones...
-¡No me diga ahora que no...! -volvió a inquirir el de la barba más recortada.
-...Sí, claro, les leí de muchacho, pero... -trató de objetar sin éxito.
-¡Pues entonces, amigo! ...Mira, ven, vamos a firmarte una dedicatoria por tu amable detalle...
Theo andaba de verdad inquieto, pues ahora que recordaba al que se hacía llamar Nemo lo había visto en la calle, en el trayecto desde su casa, en varias ocasiones. Aquella situación no podía traer nada bueno para su necesidad de paz y bienestar, cuánto debió sufrir la pobre Emily...
A la mañana siguiente, cuando la señora de la limpieza abrió la biblioteca se encontró a Theo tumbado sobre la mesa, con el rostro hundido en un libro... Se temió lo peor y, apresurada, alertó al guarda que entraba en ese momento. Para cuando llegó el director de la biblioteca ya se había personado la policía, entre todos aguardaban el diagnóstico del forense, encerrado en la biblioteca con su ayudante y el difunto Theo...
-...Ya es mala suerte, se jubilaba mañana! -se lamentaba la limpiadora, afectada.
El director de la biblioteca se aflojó la corbata para respirar mejor, iba a cumplir los mismos años que aquel empleado...
-Sí, era su último día...



*("Es Una Colección de Cuadernos Con Corazón", (c)Luis Tamargo.-
http://leetamargo.mybesthost.com/siemprea.htm

EL DÍA DEL LIBRO :

EL DÍA DEL LIBRO :

La Feria del Libro de Santander, principal actividad de cuantas se celebrarán en Cantabria en torno al Día del Libro, desarrollará su vigésimocuarta edición del 22 de Abril al 2 de Mayo bajo la carpa de la Plaza Pombo con la participación de catorce expositores entre librerías, editores y stands institucionales(...).
La organización corre a cargo una vez más de la asociación Profesional de Libreros de Cantabria, que cuenta con el apoyo de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santander y del Gobierno Regional. Así, hasta el dos de Mayo pasarán por allí creadores cántabros y nacionales como Ruth Pérez, Carmen González Echegaray, Ángeles de Irisarri, Juan Pedro Aparicio, Gonzalo Calcedo, Javier Lorenzo, Mario Miguélez y Javier Moro, entre otros.
La figura del hidalgo "Don Quijote de la Mancha" planeará por la feria en el año que se celebra el cuarto centenario de la publicación de la obra de Cervantes. Diferentes ediciones de esta publicación universal se encontrarán en los expositores, pero además Caja Cantabria colocará paneles con ilustraciones y cederá repesentativas ediciones donde el público, mayores y pequeños, podrá acercarse a las andanzas de este caballero que cuatro siglos después de nacer sigue atrayendo la atención de la literatura universal.


*(Extraído de El Diario Montañés, Abril de 2005).-
http://leetamargo.mybesthost.com/escritores.html

FLOR DE ISLA

FLOR DE ISLA

Su nombre significaba Flor de Isla y fue un regalo del jefe Ngo de los Thaá. Su sucesor, primer hijo varón de su segunda esposa, llevaba ya varias semanas enfermo, postrado en la cabaña principal. Ya antes había visto ese temblor sudoroso y frío, lo ví llevarse vidas sin importar barreras de tiempo y edad. La costa más próxima distaba cinco días de navegación y, aún así, había que confiar en que no cambiasen los vientos. Elevando sus brazos al cielo y al tiempo que los abría, solemne, el Gran Jefe me miró prometiendo el regalo más deseado a quien fuera capaz de devolver la salud de su hijo.
No había tiempo que perder. Impulsado por la valentía que contagia disponer de vidas ajenas en manos responsables, icé de nuevo las velas y zarpé, presuroso por aprovechar las fuertes rachas de vientos, los mismos vientos rápidos que me habían traído.
Aquel brazo de tierra se asomaba al océano, refrescando al continente. En la Misión había conocido la vacuna, aquel medicamento que obraba el milagro. Una vez alcanzada la costa había que adentrarse por senderos pedregosos, sumergidos en la selva, hacia el interior, abriendo camino para entrar al claro donde se alzaba el campamento. Allí, la Misión reposaba su mísera escasez, aunque espaciosa.
De vuelta y con todo, la travesía me había costado nueve largos días de prisa sin pausa, intensos de ajetreo. Por eso, al llegar a la Isla atraqué en la ensenada, junto a la barra de arrecifes y, en veloz carrera, crucé la playa protegiendo entre mis manos la medicina mágica, como un tesoro sagrado. Al atravesar el umbral, el jefe Ngo se incorporó y desalojó de un gesto a los cuidadores... Preparé la mezcla, asombrado de mi propia calma y, por vía intravenosa, inyecté el fármaco milagroso en el brazo del inerte muchacho, bajo la atenta mirada, seria, de su padre, ahora esperanzado.
Fue al salir de la choza cuando todo el cansancio acumulado se agolpó sobre mis piernas, ahora fatigadas por el peso de la carrera. De repente, sobre mi espalda, pareció apoyarse toda la carga del esfuerzo sostenido en solitario desafío. Y así, de regreso al barco, me senté en la arena blanda y cálida de la playa, dorada de atardeceres que, solícita, me invitaba a la promesa del descanso merecido. El leve rumor de olas se encargó del resto...
El despertar del silencio fue gradual, poco a poco cada parte se iba sumando al todo. Los árboles de la selva frotaban sus ramas, rozándose las hojas, acariciadas por la brisa. Las aves sobrevolaban la playa en alegre bullicio y el oleaje chapoteaba, travieso, contra los costados del velero. Los obenques tensaban el cielo, en lo alto, tintineando una melodía marinera... Y allí, junto a mí, sentada a mi lado en el lecho de arena, ella me observaba, impasible... Seria, tímida, graciosa e intrigante, contemplando el océano distante en absorta intimidad. Sus ojos oscuros, de plateado brillo, destelleaban sobre la tez aceituna de su piel morena. Sus labios, de suave carnosidad, al pronunciar su nombre... Tituanyé, nombre de mujer, significa Flor de Isla y era el regalo del Gran Jefe por salvar su cetro predilecto.
Mientras adujaba las drizas, desde cubierta, seguí observando su plácida belleza, quieta, en la orilla de la playa, con expresión imperturbable jugueteaba con los dedos de sus menudos pies en la espuma de las moribundas olas. Y en su mirada, el fondo del mar, inescrutable y atrayente... La eternidad misma en su remanso de paz detenida. Bien pudieran sucederse crepúsculos y auroras, brumas, mareas o racheados vientos, que su inflexible determinación ya estaba anclada en ese lugar por siempre, encrucijada de encuentros ya decididos.
Al caer la tarde me acerqué y, sentado a su lado, me rendí. Ella me derrotó al rendirse antes que yo. Así fue como nos entregamos, aventurados a conocernos, rendidos al misterio de una promesa urdida por invisibles lazos. Cuando pronuncié su nombre, Tituanyé sonrió y me invadió el escalofrío familiar de haber soñado siempre ese instante. Pestañeó justo cuando el cielo se jalonaba de estrellas, cuando la luna bañaba sus reflejos de plata en el mar de la noche. Así nos amamos y acabamos por entregarnos, fundidos... El mar, la noche estrellada, olas y luna con la canción del viento meciendo nuestros cuerpos, al son de arena y brisa enamoradas...
Nuestros días en la Isla fueron largos, de eterna plenitud, pletóricos de intensidad. Ella se convirtió en mi sombra con vida propia. Tituanyé era un sueño al que, subyugado, me entregué. Acariciar la piel suave de su talle era real, abrazar sus caderas de voluptuosa inocencia, sus senos turgentes besando mi pecho, sentir el jadeo de su apasionado aliento, respirando al unísono...
Zarpé, pero no era yo. Al doblar el Cabo, dejé que el viento de popa me empujase impetuoso, a su merced, lejos de aquella costa, alejándome del recuerdo, pero no era yo. No podía ser yo...
Siempre su nombre en el corazón del alma, su risa de olas desgranando estrellas como lágrimas libres, libres, susurrando al oído del viento... Flor de Isla ! Volveré, Tituanyé !...



*"Es Una Colección de Cuadernos Con Corazón", (c) Luis Tamargo.-
http://leetamargo.mybesthost.com/flordei.htm

LEER a Jacobo Cortines :

LEER a Jacobo Cortines :

Jacobo Cortines obtuvo el Premio de la Crítica al mejor poemario por "Consolaciones" (Fundación José Manuel Lara), libro en el que rescata poemas escritos entre 1993 y 2003 que divagan entre la tradición humanista y la modernidad en un paisaje recuperado de la vigilia y el sueño. Cortines (Lebrija, Sevilla, 1941) es autor de "Primera entrega" (1978), "Pasión y paisaje" (1983), "Carta de junio y otros poemas" (1994), además de la primera entrega de un proyecto memorialístico, "Este sol de la infancia".


Pregunta: Este poemario recupera textos escritos entre 1993 y 2003. Usted ha dicho que escritos por el tiempo.
Respuesta: Sí, han sido de elaboración lenta, haciéndose poco a poco, reposando. Realmente escritos por el tiempo.
P: ¿Al asomarse a ellos encuentra su biografía?
R: Considero la poesía como eso: Las distintas etapas de una biografía. Las cuatro partes en las que se divide están interrelacionadas porque son parte de una misma vida. Yo parto de los clásicos, de Horacio, de Ovidio, y luego Petrarca, porque son parte de mí. Luego está la importancia de la música.
P: Por ejemplo, en el título del poemario que recuerda a Litsz.
R: Efectivamente. Está todo mi mundo, una tradición que parte de Boecio o Séneca. No es más que esa tradición histórica de asumir el dolor, la búsqueda de la felicidad, la aceptación de la condición humana con todo su dolor.
P: El jurado ha dicho que su poesía debería servir como orientación en estos tiempos de poesía de la urgencia.
R: Ojalá fuera así y los jóvenes dejaran a un lado la urgencia. La poesía requiere esfuerzo y tiempo. No hay que tener prisa por publicar.


*(Fuentes consultadas: Diario La Razón, El Diario Montañés, El Mundo, 2005).-
http://leetamargo.mybesthost.com/entrerenglones.html

Leer a TOM WOLFE:

Leer a TOM WOLFE:

"Soy periodista de corazón. Es una profesión poco digna, pero me encanta".
El joven sureño Tom Wolfe buscaba un hueco en el periodismo del Nueva York de los cincuenta cuando decidió proponer a "Esquire Magazine" un artículo sobre el "tuning", los coches "customizados", en el sur de California. Al editor Byron Dobell le interesó el tema, pero, como Wolfe no parecía aclararse con el enfoque, le sugirió que le enviase sus notas. Wolfe le escribió una carta explicándole lo que le gustaría contar en su artículo, una carta que como tal no se ajustaba a ninguna norma periodística. Pero a Dobell le gustó el estilo. Le quitó el encabezamiento "Querido Byron" y la publicó como reportaje. Así nació el llamado nuevo periodismo, un género que permitió a periodistas y ensayistas experimentar con toda clase de técnicas literarias.
Los artículos de Wolfe se convirtieron en un referente de los años sesenta y setenta. Algunos fueron exitosos libros como "Elegidos para la gloria", sobre la vida de los primeros astronautas americanos, que luego sería llevada al cine. Aunque su gran "pelotazo" cinematográfico fue su primera novela, "La hoguera de las vanidades", publicada en 1987 y por cuyos derechos para llevarla al cine le dieron cinco millones de dólares, la mayor cantidad pagada a un autor. Wolfe, muy celoso de su vida privada, se casó a los cuarentayocho años con Sheila, una judía dieciséis años más joven que él, que era directora artística de la revista "Harpers". Tienen dos hijos veinteañeros que, según Wolfe, intentaron modernizarlo, pero ya dieron la batalla por perdida.
En Noviembre publicó su última novela, "Soy Charlotte Simmons" (Ediciones B).

*(Extraído de El Semanal, 13 de Febreo 2005).-
http://leetamargo.mybesthost.com/escritores.html

PAISAJE CON ROSTRO

PAISAJE CON ROSTRO

La pradera tupida extendía su manto uniforme sobre el cuero cabelludo del terreno, bordeando cada contorno a ras del horizonte. Las nubes cenicientas, cejas oscuras, en lo alto, arqueaban su abigarrada forma y la frente del cielo dejaba de arrugarse cuando la noche caía. El brillo de las estrellas, entonces, custodiaba el sueño en los ojos del valle.
Desde el promontorio, la cordillera montañosa se deslizaba firme, nariz rocosa, rotunda. Y a ambos lados, la pendiente descendía escarpada para encontrarse, suave, y después fundirse con los pómulos cercanos de los montes próximos. En un tiempo, frondosos bosques poblaron su relieve. Hoy, más claros y diáfanos, dejaban al aire las cicatrices de su áspera piel curtida.
Antes de alcanzar los acantilados, hacia el sur, encontrábamos la sima del Gran Lago, estrecha grieta alargada, boca pronunciada, peo ligeramente elevada, que daba cobijo a un pequeño mar interior, nutrido de innumerables afluentes, todos ellos subterráneos. Era ésta una zona de marcados contrastes, en ocasiones drásticos, de coléricas tormentas y erupciones o bien de templada brisa y vientos rápidos que arrastraban a su paso las claridades del talud, como si esbozaran una sonrisa a la tarde huidiza...


*("Es Una Colección de Cuadernos Con Corazón", © Luis Tamargo).-
http://leetamargo.mybesthost.com/paisajeconr.htm

CARTA A LOS ARTISTAS:

CARTA A LOS ARTISTAS:

CIUDAD DEL VATICANO
1999



A los que con apasionada entrega
buscan nuevas « epifanías » de la belleza
para ofrecerlas al mundo
a través de la creación artística.

« Dios vio cuanto había hecho, y todo estaba muy bien » (Gn 1, 31)


El artista, imagen de Dios Creador
Nadie mejor que vosotros, artistas, geniales constructores de belleza, puede intuir algo del pathos con el que Dios, en el alba de la creación, contempló la obra de sus manos. Un eco de aquel sentimiento se ha reflejado infinitas veces en la mirada con que vosotros, al igual que los artistas de todos los tiempos, atraídos por el asombro del ancestral poder de los sonidos y de las palabras, de los colores y de las formas, habéis admirado la obra de vuestra inspiración, descubriendo en ella como la resonancia de aquel misterio de la creación a la que Dios, único creador de todas las cosas, ha querido en cierto modo asociaros.
Por esto me ha parecido que no hay palabras más apropiadas que las del Génesis para comenzar esta Carta dirigida a vosotros, a quienes me siento unido por experiencias que se remontan muy atrás en el tiempo y han marcado de modo indeleble mi vida. Con este texto quiero situarme en el camino del fecundo diálogo de la Iglesia con los artistas que en dos mil años de historia no se ha interrumpido nunca, y que se presenta también rico de perspectivas de futuro en el umbral del tercer milenio(...).
La especial vocación del artista
No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra(...).
Escribe un conocido poeta polaco, Cyprian Norwid: « La belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir ».
El tema de la belleza es propio de una reflexión sobre el arte. Ya se ha visto cuando he recordado la mirada complacida de Dios ante la creación. Al notar que lo que había creado era bueno, Dios vio también que era bello. La relación entre bueno y bello suscita sugestivas reflexiones. La belleza es en un cierto sentido la expresión visible del bien, así como el bien es la condición metafísica de la belleza. Lo habían comprendido acertadamente los griegos que, uniendo los dos conceptos, acuñaron una palabra que comprende a ambos: « kalokagathia », es decir « belleza-bondad ». A este respecto escribe Platón: « La potencia del Bien se ha refugiado en la naturaleza de lo Bello ».
El modo en que el hombre establece la propia relación con el ser, con la verdad y con el bien, es viviendo y trabajando. El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del « talento artístico ». Y, ciertamente, también éste es un talento que hay que desarrollar según la lógica de la parábola evangélica de los talentos (cf. Mt 25, 14-30).
El artista y el bien común
La sociedad, en efecto, tiene necesidad de artistas, del mismo modo que tiene necesidad de científicos, técnicos, trabajadores, profesionales, así como de testigos de la fe, maestros, padres y madres, que garanticen el crecimiento de la persona y el desarrollo de la comunidad por medio de ese arte eminente que es el « arte de educar ». En el amplio panorama cultural de cada nación, los artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque obedecen a su inspiración en la realización de obras verdaderamente válidas y bellas, non sólo enriquecen el patrimonio cultural de cada nación y de toda la humanidad, sino que prestan un servicio social cualificado en beneficio del bien común.
La « Belleza » que salva
Ya en los umbrales del tercer milenio, deseo a todos vosotros, queridos artistas, que os lleguen con particular intensidad estas inspiraciones creativas. Que la belleza que transmitáis a las generaciones del mañana provoque asombro en ellas. Ante la sacralidad de la vida y del ser humano, ante las maravillas del universo, la única actitud apropiada es el asombro.
De esto, desde el asombro, podrá surgir aquel entusiasmo del que habla Norwid en el poema al que me refería al comienzo. Los hombres de hoy y de mañana tienen necesidad de este entusiasmo para afrontar y superar los desafíos cruciales que se avistan en el horizonte. Gracias a él la humanidad, después de cada momento de extravío, podrá ponerse en pie y reanudar su camino. Precisamente en este sentido se ha dicho, con profunda intuición, que « la belleza salvará al mundo »(...).
La belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente. Es una invitación a gustar la vida y a soñar el futuro. Por eso la belleza de las cosas creadas no puede saciar del todo y suscita esa arcana nostalgia de Dios que un enamorado de la belleza como san Agustín ha sabido interpretar de manera inigualable: « ¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé! »(...).
Os deseo, artistas del mundo, que vuestros múltiples caminos conduzcan a todos hacia aquel océano infinito de belleza, en el que el asombro se convierte en admiración, embriaguez, gozo indecible.
Que el misterio de Cristo resucitado, con cuya contemplación exulta en estos días la Iglesia, os inspire y oriente.
Que os acompañe la Santísima Virgen, la « tota pulchra » que innumerables artistas han plasmado y que el gran Dante contempla en el fulgor del Paraíso como « belleza, que alegraba los ojos de todos los otros santos ».
« Surge del caos el mundo del espíritu ». Las palabras que Adam Michiewicz escribía en un momento de gran prueba para la patria polaca, me sugieren un auspicio para vosotros: que vuestro arte contribuya a la consolidación de una auténtica belleza que, casi como un destello del Espíritu de Dios, transfigure la materia, abriendo las almas al sentido de lo eterno.
Con mis mejores deseos.


Joannes Paulus II
Vaticano, 4 de Abril de 1999, Pascua de Resurrección.
*(Extraído de la Carta del Santo Padre Juan Pablo II A los Artistas").-
http://www.archivalencia.org/document/pontificio/JuanPabloII/Cartas/jpIIcartaArtistas.htm

"EL ÚLTIMO SOLDURIO", Javier Lorenzo:

"EL ÚLTIMO SOLDURIO", Javier Lorenzo:

Tenía 17 años cuando me encontré por primera vez con Corocotta. Me lo presentó el estudioso Joaquín González Echegaray a través de su libro "Los Cántabros", donde reproducía el texto del historiador romano Dión Casio en el que se menciona por primera y única vez el nombre de este caudillo, el último de entre todos los hispanos que se enfrentó a Roma.
Me quedé extasiado ante aquel descubrimiento. Ahí tenía a un personaje de carne y hueso cuyas hazañas -y tener en jaque durante más de dos años al ejército más poderoso del orbe merece la categoría de hazaña- le hacían en buena medida comparable, y en algunos casos superior, a Viriato, a Indíbil y Mandonio, a Edecón, a Indortas o a Istolacio, grandes guerreros que defendieron frente a los cartaginenses o los romanos la independencia de sus respectivos pueblos. Además, el hecho audaz e incluso temerario de que ese desconocido Corocotta se presentara ante el divino Augusto para cobrar la recompensa que ofrecían por su cabeza no hizo sino incrementar mi admiración y, por supuesto, mi curiosidad hacia su figura.
Pero algo raro ocurría alrededor de este caudillo cántabro. Lo comprobé buscando datos y bibliografía sobre él, pues apenas había referencias(...).
¿Desidia o inexistencia absoluta de evidencias? ¿No era sospechosa la escasa importancia que parecía darse en España a las guerras cántabras; al fin y al cabo el último episodio de la España prerromana? ¿Qué hubieran hecho los británicos, los franceses o los alemanes de haber contado en su pasado con un personaje tan fascinante? ¿Le hubieran dejado caer en el olvido?
Entonces, hará cuatro años de esto, lo vi claro. Me encontraba ante el Astérix hispano. Quizá sea un paralelismo pueril, pero no descabellado. ¿No fueron los cántabros los últimos en resistir al invasor? ¿No se enfrentó Corocotta directamente al César? ¿Y acaso no causó graves pérdidas a su enemigo, hasta tal punto que su sólo nombre causaba pavor a los legionarios? Así se gestó la novela histórica llamada "El último soldurio".
Guerrero, mercenario, soldurio, tal vez régulo... ¡Quién puede asegurarlo! Lo que es innegable es que su nombre ha perdurado más de 2.000 años, que fue un hombre que consiguió vencer en numerosas ocasiones a un ememigo muy superior y que, como colofón de su apasionante vida, tuvo la osadía o la desfachatez, de presentarse él mismo a cobrar la recompensa que por él daba el ser más poderoso del mundo. Debió ser alguien muy especial. Alguien que se ganó el derecho a que contaran su historia.
"El último soldurio" (Ed. Planeta), de Javier Lorenzo, salió a la venta el 22 de Febrero pasado.


*(Extraído del suplemento Magazine "El Mundo", de Javier Lorenzo, 2005).-
http://leetamargo.mybesthost.com/punalsin.htm