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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2005. LA FUENTE ROSA Brota la fuente rosa,donde el avellano se asoma para avistar el cielo. Aprieto el paso, cuesta arriba, hacia el cruce, donde el camino muere. Un viento liviano zarandea las copas frondosas, y el bosque revive. El avellano triste se ríe, inescrutable, desde su otero, solitario. Rosa es la tarde, y rosa es el agua que brota de la fuente del avellano.
POR EL CAMINO DE LA FUENTE Noche de atardecer rojo.Es de terciopelo negro la piel del silencio. Como a borbotones se agolpan en mi pecho, antes contenidas, ya desatadas, emociones libres, con júbilo de sentir. Plenitud de ser… La castañera centenaria eleva sus brazos, como tentáculos al cielo. Y las estrellas, cómplices, se posan arriba, en sus ramas desnudas, para dedicarle un sueño. Hasta el verde de la llanía se hizo noche. Las mariposas duermen por el camino de la fuente.
UN ÁRBOL LLAMADO... Entre los humedales se fue abriendo paso ahora más ligero, aunque bastante fatigado. Atrás quedó el peligro de la zona pantanosa y de los tramos que hubo de atravesar con el agua llegándole hasta el pecho. Sujetando el machete por encima de la cabeza, con los dientes apretados, avanzó con lentitud cada centímetro, tragándose el sudor que goteaba de su barba rala, hasta que por fin el lodo se tornó firme y pudo correr hacia el bosque. Un suspiro de esperanza pareció resucitar de sus sofocados jadeos cuando penetró en la espesura. Sin detenerse, continuó la desenfrenada carrera, apartando a golpe de machete la maraña de lianas que obstaculizaba su camino. Un camino improvisado sobre la marcha, inventado por el afilado cincel del único arma del que ahora podía fiarse. También atrás quedó el galopar tumultuoso y los ladridos salvajes de las fieras desbocadas, alentadas por los gritos no meno... (... continúa )Leer a ANDREW SEAN GREER LAS CONFESIONES DE MAX TÍVOLI:Este es un libro peculiar y extraordinario. Un libro realista que sin embargo parte de una premisa fantástica, el protagonista Max Tivoli es un hombre que nace físicamente como un viejo y mentalmente como un bebé. Su vida por tanto, transcurre al revés de la de los demás: mientras su cuerpo rejuvenece, su mente, como la de todos, va madurando y abandonando la inocencia. Al nacer, Max Tivoli tendrá la apariencia de un viejo de 70 años, los años que sabe que vivirá, no hay error posible: es la única persona en el mundo que sabe cuándo morirá. Estamos en San Francisco, en 1870. Estamos en una ciudad que crece, como todo Estados Unidos, que pasará por un terremoto y que resucitará. Max irá “creciendo” sin infancia y con la repugnancia reflejada en el rostro de los demás ante su cuerpo imposible. Sólo su madre y su padre, que desaparecerá misteriosam... (... continúa ) EN EL FONDO De las afrentas y de las mentiras,del estupor desolado y de repente. De las veleidades y las injustificadas injurias. De la...¿sinrazón? ¿está bien dicho...? De la inocencia desarmada, intencionada. De lo innombrable, de lo aborrecible y de lo que deberíamos aborrecer. De lo que nos desagrada, violenta y desasosiega. De todo por lo que el nombre del olvido tuvo que ser inventado. ...De todo eso, del fondo de lo no nombrado.
UN PUENTE CRUZA... Se tragó todo el miedo de golpe con aquel súbito encontronazo. Llevaba horas caminando desde que salió del aeropuerto y, ahora, la niebla ya ocultaba la carretera por lo que, pegado a la cuneta, no pudo evitar tropezarse de sopetón con aquel mendigo harapiento que, con su brazo extendido, parecía capaz de exigirle limosna al diablo mismo. El hombre reaccionó templado y, disimulando el susto, rebuscó en el petate hasta dar con la manta de viaje que tanto le costó introducir sin estropear la cremallera. Era una buena ocasión para deshacerse de ella...-Tome, oiga, no puede andar así por la calle a estas horas... El viejo barbudo recogió la manta con expresión desorbitada y el hombre prosiguió carretera adelante. Mantuvo la respiración una decena de metros hasta sentirse por fin aliviado. Se podían vislumbrar las farolas del viejo puente que entra en Searles y, acelerando el paso, ... (... continúa ) SON RÍOS Pasan, descienden,fluyen los ríos... Cascabelean orillas y, con la vista atrás, suspiran entre riberas de risas inalcanzables. ¿ Alguien dijo caer ? Ascienden... Hasta el mar se elevan, creciendo. ¿ Quién dijo fin ? Acaban de nacer, siguen, navegan pantanos, dehesas y fuentes, llaneando sueños, hermanados al océano por la savia del agua, su cauce eterno. Ríos de tinta !, ...nadaría por ti.
MERECE LA PENA Si algo me gustaba de aquella pensión era la serena tranquilidad del barrio en que se aposentaba. En definitiva, la modesta población de San Lorenzo era de por sí apacible y monótona, casi hasta el aburrimiento. Por eso la escogí como el marco ideal para sentar las bases de mi futura obra y, allí, en la pensión de la calle Doctor Fleming establecí la sede permanente de mi estudio de pintura. Mi propósito consistía en romper las penurias y tópicos que asolan a los artistas, esclavos de una vida sometida a los mandatos últimos de las primeras necesidades, el pan, la ropa, la oficina, el coche... Demasiadas obligaciones acaban por inutilizar el talento y este, como joya atesorada, debe hallar rienda suelta a su expresión sin límites, imposiciones o ataduras que impidan su natural desenvolvimiento. Esto es lo que perseguía, no perder la espontaneidad debería constituirse en la máxima de un a... (... continúa )ESTACIÓN POESÍA CON EL OTOÑODe vuelta al hogar maduró la tarde, roja y parda, encendida de amores viejos. Bendito instante, breve, que apila las hojas, juntas, antes de despedirse.
Leer a ANTONIO PARRA: De entre las muchas tradiciones que puntean el mapa de la poesía, Antonio Parra (Murcia, 1954) se sitúa en aquella donde la reflexión sobre el tiempo es el motor de la palabras. Por su ideario de lector cruza una tribu de poetas que han hecho del silencio la tea irremediable de su escritura. Son aquéllos, con Leopardi en el centro, que levantan una voz laminada de meditaciones, dispuestos al naufragio metódico de la memoria, al gozo y al desamparo de descifrar en lo minúsculo la existencia agazapada.El último libro de poemas de Parra, "Tardes de domingo" (Renacimiento) es un testamento de vitalismo trágico, una certeza de soledad que alumbra también el camino. "Estos son poemas que han nacido lentamente, cuando uno consigue apartarse de ese ruido que espanta a la poesía. Es una forma de mirar y detenerse, de medi... (... continúa ) |
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